El peso total de un ser humano es la suma de agua, masa muscular, esqueleto, vísceras y tejido adiposo; el IMC no discrimina entre ellos.
La paradoja del músculo frente al tejido adiposo
Dos cuerpos con una altura de 1,80 m y un peso de 85 kg arrojarán exactamente el mismo IMC de 26,2. Si uno de ellos practica entrenamiento de fuerza con regularidad y mantiene una masa grasa del 14%, y el otro lleva una vida sedentaria con un 30% de grasa concentrada en el abdomen, el número del IMC es idéntico pero su realidad cardiometabólica es diametralmente opuesta.
La localización de la grasa importa más que el volumen total
La literatura científica contemporánea coincide en que el depósito de grasa visceral (el tejido adiposo que rodea los órganos internos en la cavidad abdominal) es el factor asociado al riesgo cardiovascular y a la resistencia a la insulina. El IMC, al no medir perímetros corporales, es completamente ciego a esta distribución anatómica fundamental.
Preguntas frecuentes relacionadas
El índice cintura-altura o el perímetro de cintura son los complementos más accesibles.
No es inútil: sigue siendo una referencia orientativa y un filtro poblacional de primer nivel.