Las proteínas son los ladrillos de nuestra estructura tisular y desempeñan un rol modulador crítico en la regulación del apetito.
Más allá del culto al gimnasio
A menudo se asocia el consumo de proteína exclusivamente a los atletas de fuerza. En realidad, toda persona adulta necesita una ingesta adecuada y distribuida de aminoácidos para la renovación del endotelio vascular, la síntesis de hormonas y enzimas, y el mantenimiento de la masa muscular esquelética a medida que se cumplen años.
Efecto térmico y control del hambre
Las proteínas poseen el mayor efecto térmico de los alimentos (TEF): el organismo gasta entre un 20% y un 30% de la energía de la propia proteína en los procesos de digestión y metabolización hepática. Además, estimulan la liberación de hormonas como el péptido YY y el GLP-1, garantizando saciedad estable durante varias horas.
Preguntas frecuentes relacionadas
Las recomendaciones internacionales sugieren entre 1,0 y 1,2 gramos por kilogramo de peso corporal al día para preservar masa muscular.
Combinando legumbres, frutos secos y cereales a lo largo del día se obtiene todo el espectro de aminoácidos esenciales.